El ascenso del Upo (567 m) y del Artanda (547 m) desde Arrigorriaga es todo un clásico

¿Qué responderías a alguien que quisiera invitarte por segunda vez a una ración de jamón de jabugo? Soltarías un sonoro “¡Toma, claro!”. Pues nosotros hoy vamos a darnos el gustazo de repetir ruta… a medias. Hoy, como hace casi dos meses, ascendemos el Upo y el Artanda, pero desde Arrigorriaga.

Comenzamos esta ruta, de dificultad moderada, llegando al lugar de partida: Arrigorriaga. Es pateada circular, de modo que puedes usar el coche. Si optas por lo público, una buena opción es tomar el Cercanías, línea C3, que se puede tomar en la Estación de Abando Indalecio Prieto. Por supuesto, caben otras alternativas, como el Bizkaibus.

Nosotros tomamos como lugar de arranque la parada del tren. Descendemos la rampa delantera de la estación y tomamos la primera calle que nos encontramos entre casas unifamiliares. Giramos a la derecha al llegar a la calle Severo Ochoa y, después, torcemos a la izquierda al toparnos con la calle Kurutzea. Llegamos así al puente sobre el Nervión, que has de cruzar, al igual que el paso de cebra posterior.

El puente sobre el río… Nervión.

El puente sobre el río… Nervión.

Nuestro pateo discurre ahora por esa misma acera, entre pabellones empresariales, ya en el barrio de Mayordin. Tanto trecho como 800 metros. Verás entonces a mano izquierda un camino de tierra ascendente que nos invita a dejar la carretera. ¡Cojámosla y comencemos la subida al Upo!

Nos gusta la tierra más que a los latifundistas.

Nos gusta la tierra más que a los latifundistas.

El camino no tiene pérdida (si abrimos los ojos, claro). En caso de desvío, tomar siempre el sendero en el sentido de nuestra marcha. El único punto de duda, 1.000 metros después del desvío, está tras pasar junto a unas viviendas (Urdinbide), en el que deberemos tomar el sendero de la derecha.

Llegaremos así a un cruce de caminos, a cuya izquierda se ubica un área enrejada. Nuestro patear nos lleva al frente, junto a la torreta eléctrica, y tomar el sendero ascendente (no importa si por la derecha o la izquierda, pues se juntan en 10 metros).

Comenzamos así lo más duro de la ruta, que le hace pasar de sencilla a moderada gracias a sus rampas complicadas. Son poco más de 800 metros en línea recta, tras los cuales nos plantaremos en la mismísima cima del centenario Upo (567 m).

Advierto de que el esfuerzo bien merece la pena. Aquí te dejo una prueba:

¿Fotos hechas? ¿Bocata finiquitado? ¿Tarjeta buzoneada? Si ya has terminado, toca simular al GPS del coche: reconfiguramos mentalmente la ruta, nos olvidamos ya del Upo y nos dirigimos al otro centenario de hoy, el Artanda (547 m). ¡A por él!

Para abandonar del Upo, fíjate en la fuerte pendiente que desciende por la parte posterior de la cima. Tómala, pero baja con cuidado, pues los resbalones son habituales. Por cierto, si hiciste nuestra anterior ruta a estos montes pero desde Zeberio seguro que esta zona ya te suena, ¿verdad? Siguiendo el descenso, toma el sendero de la derecha en 250 metros. Comenzamos así una suave y constante bajada sobre grava y tierra de 1.250 metros, en la que lo más difícil es perderse.

Este caminar nos plantará en una zona arbolada casi llana en la que arrancará oficialmente nuestro segundo ascenso. Tendremos que tomar el camino ascendente de en medio, entre la granja y la Ermita de San Segismundo. 600 metros después nos plantaremos en una zona más o menos abierta desde la que ya divisamos nuestro segundo objetivo.

El monte Artanda, a un paso. ¡A un paso!

El monte Artanda, a un paso. ¡A un paso!

Pocos metros después nos haremos con la cima del Artanda (547 m) siguiendo el camino casi natural, bien marcado y sin pérdida. Una nueva oportunidad para echar un bocado, dejar la tarjeta y, por qué no, disfrutar otra vez de las vistas:

Nuevamente recalculamos la ruta con el GPS mental, pero para llegar al Cercanías que nos lleve a casa sanos y salvos.

El sendero de bajada parte por la zona contraria a nuestro camino de subida al Artanda. Es sencillo donde los haya, aunque por momentos la pendiente puede ser “interesante” (gran eufemismo que viene a significar “baja con cuidado o te la puedes pegar”). Salvo en este punto que te reseñamos (y que ya lo hicimos en la ruta a estos montes desde Zeberio), el resto es pan comido.

"A la izquierda, Carmen".

“A la izquierda, Carmen”.

Cruzaremos unas instalaciones de la red de aguas (puerta incluida). Y apunta esto: 400 metros después de atravesar estas tuberías, deberás girar a la izquierda hacia la zona de viviendas. Así te asegurarás llegar sin pérdida a Arrigorriaga.

¡Qué poco nos queda para comer en casa, chavales!

¡Qué poco nos queda para comer en casa, chavales!

Continúa así nuestro caminar, aunque no mucho más. Zona de asfalto poco transitada que en 650 metros nos deja en aquella recta tras los pabellones industriales que recorrimos hace ya algunas horas. Tan sólo habrá que girar a la izquierda y en pocos minutos nos plantaremos en el puente sobre el Nervión y en el tren.

¡Cercanías, llévanos a casa, que estamos rendidos!

Ficha de la ruta

Distancia: 12 kilómetros pasados.

Tiempo: Casi 5 horas.

Dificultad: Moderada. La mayoría del camino se encuentra en perfectas condiciones y es una ruta muy popular. Sin embargo, algunas rampas del Upo son duras, así como la bajada del Artanda puede poner en aprietos a cualquiera.

Recomendaciones: Buen calzado para unas rampas secas que suelen resbalar. Igualmente, buena cantimplora, pues no se vieron fuentes. Si es posible, uso de GPS, pues en algunos lugares es posible no tenerlo del todo claro.

Más información

Fotografías (Facebook): https://www.facebook.com/media/set/?set=a.581080161935617.1073741839.109203329123305&type=3

Ruta (Wikiloc): http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=5105582

Vídeo: El ascenso al Upo tiene su recompensa

Vídeo: Vistas desde el monte Artanda

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4 comentarios en “El ascenso del Upo (567 m) y del Artanda (547 m) desde Arrigorriaga es todo un clásico
  1. He subido a Upo esta mañana con bastante barro debido a las lluvias de los últimos días. Es una subida sencilla, en mi opinión. Recomiendo a la gente que suba con barro (como ha sido hoy mi caso) evitar la pista de tierra en lo posible y subir/bajar por los laterales sin perder de vista la pista. Con las hojas y las agujas de pino en el suelo el terrono adyacente a la pista es bastante más estable.
    Habéis indicado muy bien el camino.

    Un saludo

  2. Hola Suso:

    Muchas gracias por tu comentario. Ciertamente lo de fácil o difícil va por barrios. Lo que a unos les cuesta la vida a otros les parece un paseo.

    En lo que sí te doy la razón al 100% es en lo del suelo resbaladizo. Con este tiempo lluvioso es normal que haya algún resbalón peligroso. Sabiéndolo es buena idea aplicar tus propuestas…

    Un saludo y… ¡Buena subida!

  3. Genial ruta, no la conocía y eso que está bien cerquita de Bilbao. La calificaría de facil-moderada, aparcando en los polígonos la he realizado en menos de 3 horas. Me encanta vuestra web, enhorabuena, la uso mucho como referencia para descubrir nuevas rutas.

    Aún así, mención especial al coñazo de los PERROS. Pasando cerca de un par de casas, me han salido al encuentro hasta 3 perros SIN ATAR ladrando de forma nada amigable. No me han mordido, no, y llevaba dos palos con los que les hubiera dado un buen galletazo… Pero no es de recibo que en CAMINOS, no propiedades privadas, haya perros que campen a sus anchas sin que los dueños aparezcan. Para mi, lo peor de las rutas de montaña que pasan por alguna casa es que siempre hay algun perro que te hace pasar un mal rato. En la ruta del CAMINO DE SANTIAGO Gernika-Lezama (si, la oficial, bien señalizada) un perro me hizo salir por patas y tener que desviarme.

  4. Hola Asier:

    Antes que nada, muchas gracias por tu comentario. Es un gustazo enorme leer que la gente hace las rutas y que les gusten, como nos comentas. O no. Pero nos lo indiquen en los comentarios.

    Cierto, el problema de los perros es generalizado. La gente los deja sueltos ya que “no hacen nada, tranquilo”. Pero un perro no razona y nunca se sabe cómo va a reacciones si te acercas a la casa o zona que supuestamente defiende (y tú vas realizando la ruta, claro). No cuesta nada ponerles una cadena, aunque sea larga, que le dé movilidad al animal, pero no le deje saltar sobre los caminantes.

    ¡Nos vemos por los montes!

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