Visita al poblado romano de Forua y a las marismas de Urdaibai gracias al PR-BI 178

Hoy, martes y 13, toca pateo circular y txikitero. Pero no todo iba a ser perfecto. La ruta sigue las señales del PR-BI 178, que, entre otras sorpresas, nos sumerge en las marismas de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. ¿Nos acompañas o qué?

La ruta, que parte de la localidad de Forua (justo la siguiente a Gernika), es circular, así que eres libre de utilizar el vehículo particular. Sin embargo, si eres como nosotros, aficionado al coche de San Fernando, tienes otra opción: el autobús. En concreto, el A3515 (Bilbao-Amorebieta Etxano-Gernika-Bermeo), que se toma en Hurtado de Amézaga (junto a la Estación de Abando). Comprueba horarios en la web de Bizkaibus. La parada en Forua, la número 5457, te deja en la recta principal de la localidad, junto a un largo paseo peatonal.

Una vez abandonado el autobús, retrocedemos en el camino. Tendremos que recorrer unos 230 metros hacia atrás sobre el paseo peatonal hasta toparnos con una vivienda y una señalización, que ya indica cerca (200 metros) uno de los tesoros con los que nos toparemos hoy: el Poblado romano de Forua, fechado entre los siglos I y III D.C.

Buscando un estanco en el mapa del poblado. No aparece. Brrr…

Buscando un estanco en el mapa del poblado. No aparece. Brrr…

Tras este momento foto-sí-o-sí, el camino, de asfalto, comienza a “garbearnos” por el barrio. Trotaremos frente la plaza, el ayuntamiento, la casa de cultura, etc., siempre sin desviarnos del camino central y siguiendo las pinturas. Poco a poco comenzaremos a alejarnos del “bullicio” del centro hacia residencias más alejadas y con cierta pendiente.

Atento ahora, que vienen curvas: 450 metros después de pasar frente a la casa consistorial, optaremos por el desvío de la derecha. Y 300 metros después, justo después de pasar frente a la bonita y útil Ermita de Trine, veremos un árbol y un sendero que desciende, animándonos a dejar el asfalto y a sumergirnos en un camino de tierra. Por fin.

Curiosamente, el desvío más importante y el peor señalizado. ¡Redios!

Curiosamente, el desvío más importante y el peor señalizado. ¡Redios!

Comienzan así 200 metros de descenso que culminan con el cruce de las vías del Euskotren (tranquilo, es seguro, con mucha visibilidad), con las que luego volveremos a toparnos, y 80 metros de marisma sobre palés que hacen las veces de plataformas.

Como por arte de magia, este trecho da a parar a un magnífico paseo arbolado, superconcurrido por paseantes domingueros y bicicleteros varios, a cuya derecha discurre el bonito estuario de Mundaka. Iremos hacia la izquierda. 1.300 metros hasta el primer giro a la izquierda (no hay otra opción) y 350 metros más hasta toparnos con las vías. ¡No las cruces! El camino continúa guiado por la orilla del estuario, disfrutando de las vistas.

Más o menos en medio kilómetro nos toparemos con la antigua tejera de Murueta y su enorme chimenea, que entró en marcha en 1892 y dejó de funcionar en los años 70. El edificio, restaurado, domina la zona, que es chula de narices. Pero no te despistes mucho, porque por su parte derecha posterior (según nos la encontramos) continúa el sendero, ahora junto a pequeñas barcas y amarraderos, y algo menos de vegetación.

A esta foto le pones música celta y parece la campiña inglesa.

A esta foto le pones música celta y parece la campiña inglesa.

Ahora sí, cruzamos las vías con todo el cuidado del mundo (hay un paso de coches habilitado). En medio kilómetro nos plantaremos en las viviendas del barrio de Goierria. Poco después, haremos lo propio con el de Kanpantxua y su estupenda iglesia. No la pierdas de vista: el camino continúa por su lado derecho, ascencente, cruzando un grupo de ‘chaletes’ y dejándonos en un plano descendente de cemento que, en sólo 300 metros, nos sumerge de nuevo en el bosque.

¡Último tramo de bosque a la vista!

¡Último tramo de bosque a la vista!

Atención, gente: en la zona boscosa todo es tan sencillo como seguir las señales. Déjate de atajos y fantasías. Sigue las pintadas blancas y amarillas y sanseacabó. Así, tras 100 metros sin misterio, pronto tendrás que desviarte a la derecha, abrir una verja y ascender. Este camino nos plantará en las primeras viviendas del desperdigado barrio de Atxondo para, medio kilómetro después, cruzarnos con el camino de ida que tomamos. Te suena ya, ¿verdad? Pues sólo tienes que regresar por él, claro.

Una recomendación: para evitar dar un rodeo histórico, toma la calle perpendicular justo cuando pases junto al bar Urdaibai. Esta calle, de apenas 80 descendentes metros, nos dejará a tiro de piedra la marquesina que debemos usar para volver a casa (si es que viniste el bus, claro).

¡Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho!

Ficha de la ruta

Distancia: Casi 10 kiómetros, siendo generosos.

Tiempo: Algo menos de 3 horas.

Dificultad: Ninguna. Si acaso, un poco incómodos los 80 metros de marisma atravesados gracias a los palés. Por lo demás, ni rastro de rampas pronunciadas. Bien señalizado.

Recomendaciones: En caso de mal tiempo el día de la ruta o los previos, la zona de las marismas (la de los palés) puede resultar algo engorrosa. Asimismo, con tiempo húmedo, el trecho que bordea la ría que no está cementado es posible hacerlo por otro sendero, pero junto a las vías del tren (tranquilo, es seguro). Tiene peores vistas pero mejor piso.

Más información

Fotografías (Facebook): https://www.facebook.com/media/set/?set=a.574332065943760.1073741838.109203329123305&type=3

Ruta (Wikiloc): http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=4964381

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