La Vía Verde del Piquillo (Paseo de Itsaslur), un recorrido sin dificultad entre Pobeña y Ontón

Biendealtura.com, sección ‘Estamos agotados pero algo hay que hacer’, te propone una ruta de nivel de esfuerzo -1 que une Bizkaia y Cantabria en apenas 6 kilómetros. ¿Te apuntas?

Nuestro paseo surge del barrio de Pobeña, pegado a la playa de La Arena (Zierbena). Como la ruta será de ida y vuelta, podemos utilizar el coche. Pero si te importa el medio ambiente, puedes tirar de Bizkaibus. Casi todo el mundo suele recurrir al mítico autobús de la playa, que te deja en el mismo arenal. De hecho, nosotros comenzaremos a caminar desde él.

Nuestro sentido montañero nos debe conducir, si miramos el arenal de frente, hacia la izquierda, hacia el puente que lo une con el barrio de Pobeña, famoso por su albergue del Camino de Santiago del Norte, con cuyo trazado coincide nuestra ruta de hoy. Ea, pues sumérgete en las dunas, cruza 100 metros la arena de la playa y atraviesa el puente.

Con botas por la playa de La Arena (Zierbena). Somos lo peor…

Con botas por la playa de La Arena (Zierbena). Somos lo peor…

Llegarás a una especie de plaza, previa a un aparcamiento. Pues ojo avizor, porque a mano derecha, entre el verdor, surge un camino que nos va a dar a unas interminables escaleras que más parecen las de San Juan de Gaztelugatxe (que, por cierto, ya visitamos). Éste es el punto, si acaso, de mayor dificultad, por lo que en caso de duda, siempre es mejor preguntar.

Descansillo postescaleras. ¡Fresquito!

Descansillo postescaleras. ¡Fresquito!

¡Pues ya estamos, campeón/a! Ya te encuentras en el camino, un sendero con mucha historia. El paseo, antiguamente vía de tren, tiene dos nombres. Durante el tramo vizcaíno, el recorrido se llama Paseo Itsaslur; por terreno cántabro, adopta el de Paseo del Piquillo. La historia, además, convirtió a este camino en ahora museo de las actividades del pasado: junto a sus paredes ‘aparcaron’ barcos ansiosos de mineral, que se deslizaba por los acantilados apostados ya bajo nuestros pies.

El camino discurre sin pendientes tras una barandilla de madera. En apenas 300 metros te toparás, si tomas el camino de abajo, con un cargadero de mineral que nos permite hacernos una idea de la actividad que acogió el lugar. Tranquilo/a: los paneles nos ayudarán a entender cómo funcionaba el tinglado.

¿Así trabajaban en el cargadero de mineral? Pues casi me quedo con mi curro…

¿Así trabajaban en el cargadero de mineral? Pues casi me quedo con mi curro…

El paseo discurre cada vez más cerca de las olas y repleto de restos. Fíjate en esas poleas. En el pasado sirvieron para recolectar algas, que se subían por el acantilado y que fue una actividad típica en la zona.

El camino continúa su curso. Llegaremos en cerca de 1 kilómetro al parking de Itsaslur, en Covarón (Muskiz). No hay que ser un águila para darse cuenta de que es el lugar más sucio de todo el recorrido. El ser humano, siempre dispuesto a dejar huella. Sin embargo, atención: 100 metros después, llegaremos a una zona abierta en la que tendremos que tomar el camino de la derecha. Algo tal que así (en caso contrario te irás al barrio de Covarón).

Mucho cuidado con este desvío, que se lo salta todo el mundo.

Mucho cuidado con este desvío, que se lo salta todo el mundo.

Tras este desvío, el terreno se vuelve interior (se aleja de la costa) y lleno de restos de ‘épocas doradas’.

En 500 metros llegaremos a una de las joyas del camino y que más gustan a los enanos de la casa: el túnel del Piquillo. Aunque se ve super reforzado, se advierte: “Usted se adentra bajo su exclusiva responsabilidad”. ¡Nos adentramos, claro! Con lo que somos nosotros…

"Padre nuestro, que estás en los cielos,…". ¡Este túnel se merece una oración (o dos)!

“Padre nuestro, que estás en los cielos,…”. ¡Este túnel se merece una oración (o dos)!

Estamos cerca de nuestro final (del final del camino, digo). Tras el túnel, el sendero retoma su orientación cercana al mar para, en apenas 400 metros, plantarnos en el final del paseo, que coincide con dos paneles informativos sobre el camino que se van a encontrar quienes comienzan el recorrido desde Ontón y con el paso superior de la A-8.

En este momento, se abren dos alternativas: o regresar a Pobeña exactamente por el mismo camino o bien terminar el pateo llegando a Ontón y tomar allí un gintonic y coger el autobús. Para lo segundo, continuaremos apenas 50 metros y, debajo del puente de la A-8, tomaremos un sendero que desciende y se dirige al poblado directamente. Advertencia: no continúes por la carretera porque tendrás que caminar mucho más.

Bonitas vistas de Ontón, ya en Cantabria, ¿o no?

Bonitas vistas de Ontón, ya en Cantabria, ¿o no?

Y con esto y un bizcocho… ¡Buen camino!

Ficha de la ruta

Distancia: Unos 6 kilómetros (12 si hacemos ida y vuelta, claro).

Dificultad: Ninguna. Si acaso, las escaleras iniciales, que de todas formas disponen de barandilla.

Comentarios: Ruta perfecta para toda la familia, niños incluidos. Tampoco requiere de material específico, como botas de montaña. Suelo prácticamente asfaltado y en buen estado. Paseo con fuentes y sin grandes pendientes. Sólo se necesita ropa cómoda. Vistas preciosas del Cantábrico.

Más información

Fotografías (Facebook): https://www.facebook.com/media/set/?set=a.244038682306435.55776.109203329123305&type=3

Track (Wikiloc): http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2157781

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