Jata (600 m) y Jata Txiki (555 m), los mejores miradores de Uribe Kosta

Hoy toca subida tradicional. Nos calzamos la botas para trepar estos dos clásicos vizcaínos, especialmente el primero, centenario, que regala unas sensacionales vistas de la costa desde su pelada cima.

Como la ruta no es circular, lo mejor es usar el transporte público. Por ello tomamos un Bizkaibus y nos apeamos en Larrauri junto a la fonda. Cruzamos la carretera, atravesamos un pequeño parking y tomamos el camino que nos encontramos en dirección norte (Eleizalde bidea). ¡Ya estamos en el GR 280! Pero no te despistes porque estás en una zona de fácil pérdida.

En la fonda de Larrauri arranca nuestro ascenso al Jata y al Jata Txiki.

En la fonda de Larrauri arranca nuestro ascenso al Jata y al Jata Txiki.

Nuestro sentido nos lleva a seguir las marcas rojiblancas del GR. Como norma general, en caso de duda, siempre el camino de la derecha. Siempre… hasta que nos topemos con esta señal, que nos hace ir hacia la izquierda (Markaida auzoa).

¡Al lorito con las señales!

¡Al lorito con las señales!

El camino parece cortarse frente al caserón que se ve en la foto. Pero notarás que a mano izquierda el sendero continúa, entre árboles. Atravesado este minibosque, volvemos a toparnos con un cruce: y nosotros, a la derecha. Como verás, nuestro caminar sigue el sendero señalizado. Un trazado sinuoso con una dobe curva, que en breves metros dará paso a un suelo de hierba, nos regalará la primera gran vista: el monte Jata.

El Jata y su singular antena nos esperan.

El Jata y su singular antena nos esperan.

En breve, nueva decisión, ahora sin señalizar, sobre la misma hierba: nosotros, a la derecha, hacia un pasillo verdoso. Unos 500 metros después, verás que el camino de bosque es cortado por una carretera de grava. Tómala, porque en otro medio kilómetro de descenso nos dejará en el sendero directo al Jata… tras girar a la derecha.

Cuando bajemos la cuesta, tomaremos el camino de la derecha.

Cuando bajemos la cuesta, tomaremos el camino de la derecha.

Como ves, este nuevo camino de grava-piedra no muestra mayor dificultad. En ocasiones, si acaso, alguna pendiente más pronunciada que otra, que hace sus 1.300 metros un poco más largos. Obviamente no pasarás por alto las vistas que el camino nos regala del Jata.

El camino que nos acerca al Jata tiene buenas vistas, ¿que no?

El camino que nos acerca al Jata tiene buenas vistas, ¿que no?

Llegarás así a la Ermita de San Miguel de Zumetxaga, solitaria. Tanto, como la fresca fuente que te espera frente a ella. Buen momento para echar un trago, descansar o comer algo. ¡Lo necesitarás en la dura subida al Jata! Pero tampoco te asustes: todo lo que tiene de duro lo tiene de sencillo.

Nuestro plan es el siguiente: subiremos hasta la cima del Jata (600 metros). De allí, descenderemos un poco para hollar el sencillo Jata Txiki (555 metros). Y descenderemos más hasta Bakio, donde tomaremos un Bizkaibus que nos llevará de nuevo a Bilbao.

El camino a la antenada cima surge pasada la fuente. Una señal saca de dudas: 1,5 kilómetros o 40 minutos nos separan de la ‘gloria infinita’.

¡Arranca oficialmente la subida al Jata! ¡Qué ganas!

¡Arranca oficialmente la subida al Jata! ¡Qué ganas!

La ascensión no tiene mucho misterio: todo pa’rriba. No hay posibilidad de pérdida. La subida de este monte centenario puede dividirse en tres tramos: en el primero, la ascensión es un pequeño sendero, estrecho, en el que coincidir con otros senderistas que descienden es más que habitual. En el segundo tramo, la pendiente comienza a marcarse, cambia el suelo (cada vez más rocoso) y con zonas sombrías gracias a los árboles. El último tramo, el tercero, es el más duro. Son unos 600 metros de subida, con el mismo suelo rocoso, pero sin apenas sombra. En ocasiones, la pendiente será del 40%. ¡No dudes en tomar un respiro!

¡Peores cuestas que la de enero, oiga!

¡Peores cuestas que la de enero, oiga!

Así, llegaremos al cordal. A través de un pequeño sendero, puñeteramente igual de pedregoso, llegaremos a la cima. Un vértice geodésico, una enorme antena parecida a un Chupa-Chups y un buzón en forma de cohete nos darán la bienvenida. Es probable que coincidamos con algún que otro montañero o ciclista. ¡Es el precio de la fama!

El cohete del Jata, apuntado al Jata Txiki.

El cohete del Jata, apuntado al Jata Txiki.

Con total seguridad el viento azote tu cara. Aprovecha el momento. Mientras das buena cuenta de frutos secos o unas galletas, disfruta de las vistas. Verás que tienes a tiro de piedra Bakio, claro, pero también San Juan de Gaztelugatxe, Armintza, Lemoiz, Gorliz y Plentzia. Si afinas las dioptrías y hace bueno, verás hasta el Superpuerto de Santurtzi. Ni qué decir tiene que si conoces los montes por su silueta podrás echar con tu compañero/a un ‘Saber y ganar’ montañero.

Nuestro siguiente reto es el Jata Txiki (555 m). Es el monte contiguo al Jata, justo hacia el que apunta el buzón-cohete. Por su nombre y altura ya te imaginarás que no debe costarte mucho. Tanto como 500 metros caminando. Primero, descenderás unos metros del Jata, y después, en el cruce, tomarás el camino de la izquierda (¡Novedad!).

¡Ya lo tienes! Camina fijándote a mano izquierda y te toparás con el singular buzón.

El buzón del Jata Txiki se instaló en 2007. Así reluce...

El buzón del Jata Txiki se instaló en 2007. Así reluce…

A partir de aquí comienza el descenso a Bakio. Mucho cuidado, pues perderse es igual de fácil que al principio de la ruta. Esperamos que no se te haga eterna la bajada… ¡A nosotros nos ocurrió! ¡Parecía que nunca llegábamos!

Primero deberás seguir hacia adelante y girar a mano derecha. Continúa hacia abajo 400 metros. Te toparás con un cruce. El sentido común sugiere tomar el camino descendente de la izquierda, pero no, nosotros iremos a la derecha. Muy atento ahora. En 50 metros llegarás a un merendero y una rampa ascendente por la izquierda. Pues bien, a la derecha de ese camino surge un sendero, no muy marcado al principio, que será tu dirección.

En unos 600 metros más te cruzarás con una carretera (bueno, ella se cruzará contigo, que somos así de chulos).

La niña de la curva anda suelta. Cuidadito...

La niña de la curva anda suelta. Cuidadito…

Camina unos 150 metros por el arcén hasta la curva. Verás que al otro lado surge un nuevo sendero (como si fuera una continuación). Has de tomarlo y comenzar un zig-zag eterno. Un zig-zag que mezcla tierra con grava y asfalto. Un kilómetro más allá de la carretera, te toparás con un cruce (a veces con coches). A partir de aquí, tan sólo tendrás que seguir esta señal (la de la hoja roja), que pertenece a la Ruta de los Palacios y las Villas, promovida por Turismo de Bakio y contemplada en su página web. A nosotros nos guió hasta Bakio.

Sigue la Ruta de los Palacios y las Villas y llegarás a Bakio.

Sigue la Ruta de los Palacios y las Villas y llegarás a Bakio.

Casi 1 kilómetro después llegarás a las primeras viviendas de Bakio. Tomar el autobús es tan sencillo como llegar a la calle principal (San Pelayo) y esperar al Bizkaibus, que recoge pasajeros en una marquesina junto a una amplia plaza que dispone de juegos infantiles. Preguntando se llega. Consulta los horarios en la propia marquesina o en la web de Bizkaibus.

Ficha de la ruta

Distancia: Sobre 14 kilómetros.

Dificultad: Moderada. Algunas rampas son complicadas, se hacen largas.

Comentarios: El arranque de la ruta es sencillo, pero el ascenso al Jata ofrece una dificultad no adecuada a todas las piernas. Abstenerse en días de lluvia. Por lo demás, unas 5 horas y media de recorrido.

Más información

Fotografías (Facebook): https://www.facebook.com/media/set/?set=a.208600492516921.49638.109203329123305&type=3

Track (Wikiloc): http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=1833263

Vídeo (Youtube): http://www.youtube.com/watch?v=GjglOPjVTC0

Compartir este artículo

, ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *