Cómoda caminata “jatabe” entre Larrauri y Armintza pasando por el Urizarmendi (295 m)

Más GR 280. Hoy partimos del barrio mungiarra de Larrauri camino del portuario Armintza, visitando Maruri-Jatabe y sumando un monte más al Concurso de los Cien Montes. ¿Nos acompañas?

Como la ruta no es circular, lo mejor es desplazarse en transporte público. Por ello tomamos el Bizkaibus y nos apeamos en Larrauri junto a la fonda. Cruzamos la carretera, atravesamos un pequeño parking y tomamos el camino que nos encontramos en dirección norte (Eleizalde bidea).

Ya estamos en el GR 280. Ahora lo que nos queda es disfrutar del entorno, atentos a las marcas y balizas para no errar el camino.

Fonda de Larrauri. El trago, en vaso ancho, por favor.

Fonda de Larrauri. El trago, en vaso ancho, por favor.

En Larrauri podemos contemplar algunos de los varios molinos de agua que hay en la zona. Continuamos por nuestro sendero y pasamos por un poste con doble señalización: la derivación hacia el puente de Oiangorta y hacia el barrio de Markaida, hacia el que nos dirigimos (2,5 km).

Poco después de este poste llegamos a uno de los puntos del camino donde habrá que abrir bien los ojos para localizar las marcas del GR que nos permitan continuar nuestra senda. El camino que estábamos siguiendo parece morir junto a un solitario caserío. Sin embargo, el sendero continúa por la izquierda por una zona bastante embarrada que se adentra en el bosque.

Riachuelo. Tranquilos/as: ni rastro de cocodrilos.

Riachuelo. Tranquilos/as: ni rastro de cocodrilos.

Por suerte, esta zona de wild-hiking solo dura unos metros, tras los cuales volvemos al firme de cemento. Desde aquí podemos pararnos para disfrutar de la iglesia de Larrauri.

De momento las marcas del GR señalizan bien la dirección y, de vez en cuando, algún poste nos recuerda hacia dónde nos dirigimos (Maruri-Jatabe, 6 kilómetros). Cruzamos un camino bien asfaltado (por donde el GR continuaría hacia Bakio) y continuamos hacia el barrio de Markaida, todavía Mungia.

Antes de llegar a Markaida, nos toparemos con otro punto de dudosa dirección: mientras caminamos por un sendero pedregoso, a nuestra izquierda se abre otro menos evidente que se adentra entre los eucaliptos. Pues bien, este camino de la izquierda es el correcto.

¡Cuidado con los desvíos!

¡Cuidado con los desvíos!

Y así, pocos metros después llegamos a Markaida. En Markaida, nuevamente deberemos andar ojo al parche, pues junto a un caserío el GR gira bruscamente a la derecha y es fácil despistarse y seguir intuitivamente de frente.

Este caserío del que hablamos está junto a una pronunciada curva a izquierdas justo antes de llegar a la carretera general. Y el GR continúa por un pequeño sendero de tierra que asciende a la derecha del caserío hasta adentrarse en la espesura del bosque. Unas no muy claras marcas así lo indican (están donde el recuadro rojo).

¡Mirad dónde está marcado el camino! ¡Casi ni se ve!

¡Mirad dónde está marcado el camino! ¡Casi ni se ve!

Tras atravesar la parte boscosa, retornamos de nuevo a un camino de asfalto junto a una señal que nos indica la distancia a Maruri-Jatabe (4 km). Este camino de asfalto muere junto a un nuevo caserío y donde las marcas del GR claramente nos indican que el camino continúa tras un cercado.

Casualidades de la vida, conocíamos al dueño y nos dejó pasar sin ningún problema. De todos modos, son apenas 150 metros de cercado donde unas simpáticas cabras se acercaron a saludarnos y todo.

Y es que la cabra siempre tira para el monte...

Y es que la cabra siempre tira para el monte…

Pasada la parte cercada, llegamos a un tramo con tal cantidad de barro que una mala pisada casi hace que nos engullese el terreno. Pudimos sortearlo caminando por el borde del sendero (donde crecía algo de vegetación y el suelo era más compacto). Y tras este complicado tramo llegamos de nuevo a firme de asfalto y algunos metros después a la carretera general y su carril bici. El GR continúa al otro lado de la carretera, así que cruzamos.

Pasamos al lado de un invernadero y de nuevo nos adentramos en zona boscosa primero y pista de hormigón después hasta llegar al barrio de Billela (Torrontegi bidea), donde el GR gira bruscamente a la derecha para adentrarnos por fin en municipio de Maruri-Jatabe tras cruzar de nuevo la carretera general y el carril bici anteriormente mencionado. Si alguno quiere ahorrarse unos metros, puede obviar este último tramo y atajar por el carril bici.

Siempre a los pies del Jata...

Siempre a los pies del Jata…

Jatabe significa “bajo el Jata” y es un apelativo muy adecuado ya que el pueblo de Maruri está a los pies del monte Jata, donde desde sus 600 metros se domina buena parte de la comarca de Uribe. Ahora comprenderéis por que hemos llamado también “jatabe” a nuestra ruta.

En Maruri-Jatabe se localizan la iglesia de San Lorenzo Martir y el molino Garaizar, restaurado y visitable, además de un frontón y un ‘probaleku’ (lugar donde se celebran las populares pruebas de bueyes).

Iglesia de Maruri-Jatabe.

Iglesia de Maruri-Jatabe.

Dejamos atrás Maruri-Jatabe y seguimos las marcas del GR hasta llegar a la carretera BI-3116, punto con dudosa señalización. Al llegar a la carretera deberemos seguir hacia el norte y 150 metros después desviarnos a la izquierda. En el desvío encontramos un nuevo poste indicándonos la distancia a Urizarmendi (4 km) y Armintza (7 km). Y empezamos la ascensión del Urizarmendi (295 metros, centenario).

La subida al Urizarmendi no entraña demasiadas dificultades: unos pocos y cortos tramos de pronunciada pendiente y el resto, camino cómodo de tierra, todo ello rodeado de espigados eucaliptos. Lo cierto es que es uno de los montes centenarios con menor altura (junto con los ya visitados Munarrikolanda y Ermua).

Tres kilómetros después de iniciada la ascensión nos encontramos con un poste que nos indica un cruce de caminos, o más bien de GR’s: el GR 280 y el GR 123 (Bizkaiko Bira o Vuelta a Bizkaia).

Señalización perfecta. Así da gusto.

Señalización perfecta. Así da gusto.

Y un kilómetro después llegamos al buzón, totalmente maltratado por la meteorología. La cima de este monte está tan arbolada que sus vistas son pobres.

Tras dejar nuestra tarjeta acometemos el descenso. Mientras bajamos podemos divisar a nuestra derecha y a lo lejos la Central Nuclear de Lemoiz, construida en los años 70 y que nunca llegó a entrar en funcionamiento. Y un poco más abajo, contemplamos el pueblo portuario de Armintza. ¡Ya queda menos!

Armintza y el mar. ¡La combinación perfecta!

Armintza y el mar. ¡La combinación perfecta!

Continuamos por camino de tierra en sentido descendente, que luego se hace de asfalto y llegamos por fin a Armintza. Nos damos un paseo por el puerto, nos asomamos a sus espigones y ponemos punto y final a una jornada completa de senderismo y montaña.

¡Hasta la próxima cima, amigo montañero!

Ficha de la ruta

Distancia: Unos 17 kilómetros. Hechos en casi 6 horas, con parada para el bocata incluida.

Dificultad: Fácil. Algunos tramos estaban embarrados, pero esto no representaba mayor dificultad. En otros tramos hay que estar un poco atento para no despistarse y confundir el camino.

Comentarios: Ruta con escasas pendientes. Recomendable llevarla a cabo con muy buen tiempo para mantener la sencillez. Aunque en la mayor parte del camino el piso es asfalto o cemento, las zonas boscosas mantienen fresco el terreno y, en caso de lluvia, se convierte en barrizal seguro. La ruta así pasaría a ser más complicada.

Más información

Fotografías (Facebook): https://www.facebook.com/media/set/?set=a.191637720879865.39893.109203329123305&type=3

Track (Wikiloc): http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=1632927

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