De Plentzia a Armintza, pasando por el Faro de Gorliz y el monte Ermua (289 m)

Amigo/a lector/a: ¿Te imaginas una ruta que, además de por la montaña, te permita pasear por la historia mientras te regala bellas vistas? Pues la tenemos. ¿Te apuntas? Cálzate las botas, que hoy vamos de Plentzia a Armintza.

Nuestra caminata comienza, claro está, en Plentzia. Por comodidad y respeto al medio ambiente, nosotros optamos por Metro Bilbao. Si en tu localidad/ciudad no tienes acceso a él, puedes optar por un Bizkaibus, que con más o menos frecuencia te llevan a cualquier esquina de Bizkaia. Nos vale cualquiera que nos deje en Plentzia o Gorliz.

Lo dicho. Nuestros pies tocan suelo en la estación del metro de Plentzia. Salimos. Tendremos que cruzar el famoso puente blanco sobre la ría y atravesar la localidad hasta Gorliz. El sentido te hará dejar atrás una plaza y su kiosco de música para llegar rápido a los arenales. Magníficas playas que parecen comandadas por el Sanatorio de Gorliz, edificio con mucha más historia que otros que se nos venden como únicos.

La playa de Gorliz, un paraíso a un metro de la ciudad.

La playa de Gorliz, un paraíso a un metro de la ciudad.

Siguiendo ese único camino pegado a la arena, verás ya pasada la playa de Gorliz que a mano derecha, en una zona de bosque, surge un camino con escaleras que se adentra en la montaña.

Arranca nuestro camino boscoso hacia el Faro de Gorliz.

Arranca nuestro camino boscoso hacia el Faro de Gorliz.

Introduciéndonos en él comenzaremos nuestra senda de montaña. Aunque no viene guiado, sigue la idea de que el camino correcto es el más evidente. No hay que meterse ni por acantilados, ni entre espinos, ni nada parecido. Aun no asfaltado, el sendero es claro porque suele ser muy transitado. Abre bien los ojos, porque es la única zona en la que podrás perderte en todo el recorrido.

Así, de memoria, recuerdo que debemos tomar, nada más encontrar un panel explicativo de fauna y flora, la dirección de la izquierda, y a partir de aquí, siempre los senderos a la derecha. Como norma general, tiende a ir siempre hacia el lado opuesto a la costa y a tomar aquellos caminos con escaleras. ¡Así, imposible perderse! Y si no, ya sabes: tira del GPS local (pregunta a la gente que te encuentres, que será abundante con buen tiempo).

Prioridad absoluta a los escalones (y a las mujeres guapas).

Prioridad absoluta a los escalones (y a las mujeres guapas).

Después de escasos 20 minutos, llegarás a la cima de la loma, tras lo cual deberás bajarla siguiendo un cómodo sendero, medio escalonado, medio rocoso. Todo ello, claro, con bellas vistas.

Algo cambia a partir de este momento. Primero: El terreno. Ya no es arbolado ni tan verde. Segundo: Cada vez te topas con más senderistas. Y tercero: Tras unos primeros pasos de la ruta sin saber hacia dónde ibas, ahora la senda ya está señalizada. De hecho, tras varios minutos de subidas y bajadas, ya habrás localizado nuestro primer objetivo: el Faro de Gorliz, que data de 1990. Tocarlo sólo será cuestión de mover tus pies y de unos minutos. Tendrás que descender las lomas de tierra y tomar la carretera para llegar directamente al blanco edificio.

El Faro de Gorliz, diseño vanguardista.

El Faro de Gorliz, diseño vanguardista.

Así pues, nos toparemos con el faro con suma facilidad. A sus pies, un maravilloso mirador al Cantábrico. Pero lo más interesante del lugar se encuentra bajo esta atalaya: los búnkeres del Cabo Villano, nuestro segundo objetivo, a los que deberemos acceder descendiendo por una cuesta a la izquierda del mirador.

Fue un lugar destinado a la defensa militar durante la época franquista que a día de hoy deja volar la imaginación hasta del más incrédulo. ¿Cómo construyeron todo aquello? ¿Eran fiables las posiciones claves señaladas en las paredes? ¿Qué ocurrió en cada una de sus galerías? ¿Cuál era la habitación de quien gobernaba todo aquello? Sea como fuere, dos recomendaciones: las instalaciones no están cuidadas, de modo que si ha llovido estarán peligrosas. Y no olvides llevar una linterna.

Y claro, que no se te pase sacarte la mejor foto de todo el lugar: con el cañón ‘colorado’, que no del Colorado 🙂

El cañón se lleva más fotos que el mismísimo Guggenheim de Bilbao.

El cañón se lleva más fotos que el mismísimo Guggenheim de Bilbao.

Pero nuestra ruta continúa y volvemos a nuestros días. Subimos otra vez al faro. Justo en su parte posterior una señalización nos advierte de nuestro tercer y último objetivo: el centenario monte Ermua (289 m), a 1,3 kilómetros. El sendero, para desgracia de los aventureros ‘delaquadra-salcedistas’, no tiene pérdida y ofrece un sencillo paseo, si acaso algo más duro al comienzo por los repechos. En los lugares con posibles dudas, encontrarás una flecha. ¡Qué bonitos los prados!

Advertencia: Quienes busquen el buzón (recomendable), verán que al llegar a la cima no está. Sólo encontrarán una ‘caseta’ búnker y un vértice geodésico. El motivo: te lo has dejado atrás. El camino de acceso al buzón se ve mejor en dirección contraria. Sólo has de retroceder 30 metros con respecto a la cima y verás que a mano derecha surge una desviación. ¿Ahora lo has encontrado, verdad?

El buzón del Ermua es, quizá, el más original de los que hemos visto.

El buzón del Ermua es, quizá, el más original de los que hemos visto.

Como podrás observar, el buzón es una recreación del Faro de Gorliz, que ahora lo ves a lo lejos. Las vistas, de postal. Y el lugar, idóneo para echar un bocadillo y para pensar cómo es posible que la Isla de Villano continúe allí, inamovible, después de soportar mil tempestades, destellos del faro y disparos desde tierra.

El fin ya está cerca (hablo del sendero, no quería ponerme apocalíptico). Justo detrás del búnker y del vértice geodésico parte un pequeño sendero. Ése será nuestro camino a Armintza. Como ya se empieza a notar el cansancio, la bajada se hace en ocasiones larga, pero el camino no tiene pérdida (gracias a la señalización).

Señalización 5 estrellas durante la bajada a Armintza.

Señalización 5 estrellas durante la bajada a Armintza.

En el propio Armintza podremos tomar un Bizkaibus que nos deje en Bilbao. La marquesina la veremos según lleguemos por nuestro camino (simula una casa de madera). Al parecer (así nos lo dijeron los vecinos), los autobuses pasan a y media (uno a la hora, horario de invierno), de modo que tenlo en cuenta si decides tomar algo o darte una vuelta por el puerto de la localidad.

Ficha de la ruta

Distancia: Casi 11 kilómetros.

Dificultad: Fácil-moderado.

Recomendaciones: La ruta gana enteros con buen tiempo y poco viento. Si se visitan los búnkeres, recuerda llevar linterna y tener precaución (instalaciones sin mantenimiento).

Otros consejos: La ruta tiene una parte más complicada, la primera, la boscosa. Si se quiere se puede evitar. Para ello, una vez llegados a la playa de Gorliz, deberemos adentrarnos hacia tierra cuando nos topemos con la rotonda junto al Sanatorio del Mar. Después hay que  tomar el camino que pasa por detrás del centro médico y continuar por el Camino Kukullu, que tras casi 2 kilómetros nos dejará en el mismo faro. No hay problema: en caso de duda, cualquier paseante nos guía perfectamente.

Más información

Fotografías (Facebook): http://www.facebook.com/media/set/?set=a.161028650607439.27972.109203329123305&type=3

Vídeo (Youtube): http://www.youtube.com/watch?v=1080KwlrOD8

Track (Wikiloc): http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=1373102

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6 comentarios en “De Plentzia a Armintza, pasando por el Faro de Gorliz y el monte Ermua (289 m)
  1. Gracias a tu ayuda, el finde pasado pudimos aprovechar el sol y disfrutar de un bonito paseo 🙂
    Muy recomendable!!

  2. Hice este recorrido hace 15 días y es una gozada. Lo que más me gusto fueron las vistas de los acantilados en Gorliz.
    Gracias una vez más por compartir con todos vuestras salidas.

  3. Hola Carlos,

    este finde nos hicimos mi hermana y yo tu ruta y fue un regalo, nunca antes habia caminado por lugares así, verlos desde la playa si los había visto. Y ahora que vivo en Madrid es cuando estos hallazgos se convierten en regalazos.

    Muchas gracias por compartir esto.

    Un saludo.

  4. Pingback: las olas de bilbaOH!… (1ra parte) | ontravelling.wordpress

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